Mejores tarros para fermentar
El tarro es la pieza básica de cualquier fermentación de verdura: ahí trabajan las bacterias lácticas, en anaerobiosis y protegidas por la salmuera. No necesitas el más caro, pero sí uno de vidrio, de boca ancha y que cierre lo justo para dejar salir el CO₂ sin que entre oxígeno. Aquí comparamos opciones reales según para qué fermentes.
El tarro es una compra de equipo que dura años si lo cuidas. Lo importante es que sea de vidrio (no reacciona con el ácido), de boca ancha (cabe la mano y los pesos) y que puedas mantener la verdura sumergida en la salmuera.
Qué mirar antes de comprar
- Material: vidrio siempre para lactofermentados; el metal y muchos plásticos reaccionan con el ácido. El vidrio además deja ver el progreso.
- Boca ancha: facilita llenar, prensar la verdura y limpiar. Es mucho más cómodo que la boca estrecha.
- Válvula de aire (airlock): deja salir el CO₂ sin que entre oxígeno ni mohos. No es imprescindible, pero reduce el riesgo de moho en superficie.
- Pesos fermentadores: mantienen la verdura bajo la salmuera, que es la clave de seguridad de la lactofermentación.
Tarros recomendados
Tarro de vidrio de boca ancha con peso fermentador (1,5 L)
Varios
Tarro de vidrio de boca ancha con peso de cristal: deja ver el progreso, cabe la mano para prensar y mantiene la verdura bajo la salmuera, que es la clave de la lactofermentación.
Si vas a empezar, lee primero cómo empezar a fermentar y la guía de seguridad alimentaria. Para volúmenes grandes, mira el mejor fermentador. Y si te sale moho, repasa qué hacer con el moho en la fermentación.